Jueves 16 de julio de 2026
Autoridades y docentes sostienen que la medida busca evitar la distracción y la falta de diálogo.
Luego de la entrada en vigencia de la ley que limita el uso de celulares en las aulas para los alumnos primarios, en la Provincia de Buenos Aires se extiende la modalidad de restricción de estos dispositivos en establecimientos secundarios.
Según un relevamiento realizado por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privados de Argentina (AIEPA) ya hay 154 centros de enseñanza media de gestión privada que implementaron limitaciones o directamente prohibiciones en el nivel medio, técnico o agrario.
Este año, en Buenos Aires entró en vigencia la ley que establece que los alumnos de nivel primario, tanto de instituciones públicas como privadas, no pueden utilizar pantallas durante su permanencia en los establecimientos educativos, salvo que su uso sea requerido por el personal docente. Había sido aprobada en el Senado bonaerense a principios del año pasado y luego se sancionó en Diputados. La Dirección General de Educación y Cultura dispuso un plazo de varios meses antes de iniciar la aplicación concreta.
Este paso ocurrió con el inicio del ciclo lectivo 2026. AIEPA realizó un relevamiento en los más de 1.500 centros educativos de gestión privada que tienen en su oferta educativa el nivel secundario. Y determinó que “por decisión institucional” en 154 se dispusieron diversas modalidades de restricción. La mayoría establece limitación o directamente la “prohibición del uso del dispositivo en el aula”.
El informe abarca centros de enseñanza de todas los municipios y provincias. En otras jurisdicciones, como la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Salta ya rigen legislaciones similares. Pero el sondeo que realizó AIEPA también incorporó casos de colegios que acotan la utilización de aparatos celulares para alumnos en Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Jujuy y Mendoza.
“Los celulares pueden ser utilizados para realizar alguna actividad pedagógica, previo aviso al equipo directivo y siempre bajo la supervisión del docente. Al finalizar la actividad debe ser apagado y guardado en los espacios destinados para los celulares” (Instituto Avellaneda, de Avellaneda.
“Advertimos que sin una regulación adecuada, los alumnos pierden el foco en el proceso educativo”, sostuvo Zurita. Además explicó que desde AIEPA se realizan actividades de capacitación y de actualización pedagógica para instituciones que lo requieran.